miércoles, 2 de julio de 2008

Resumen de los capitulos ya leidos de MUJERES QUE CORREN CON LOBOS

Del Capítulo 4 - La Pareja: La Unión con el Otro
Si las mujeres quieren que los hombres las conozcan, que realmente las conozcan, ellas tienen que enseñarles algo del conocimiento profundo. Algunas mujeres dicen que están cansadas, que ya han hecho demasiado en esta área. Sugiero humildemente que han estado tratando de enseñarle a un hombre a quien no le interesa aprender. La mayoría de los hombres quieren saber, quieren aprender. Cuando los hombres muestran esa voluntad, entonces es el momento de revelar cosas: no sólo porque sí, sino porque otra alma lo ha pedido.
Para ganarse el corazón de la mujer salvaje, una pareja deberá entender plenamente la dualidad natural en ella. Cualquier persona cercana a una mujer salvaje de hecho está en presencia de dos mujeres: un ser externo y una criatura interna, una que vive en el mundo de arriba, y otra que vive en el mundo no tan fácilmente visible. El ser externo vive bajo la luz del día y es fácilmente observable. A menudo es pragmática, aculturada, y muy humana. La criatura, no obstante, con frecuencia viaja a la superficie desde muy lejos, a menudo apareciendo para luego desaparecer con la misma velocidad, sin embargo dejando siempre tras de sí un sentimiento: algo sorprendente, original y sabio.
Una mujer posee tremendos poderes cuando los aspectos duales individuales son reconocidos conscientemente y contemplados como unidad, sosteniéndolos juntos en lugar de mantenerlos separados. El Poder de Dos es muy fuerte y ninguno de los dos lados de la dualidad debe ser desatendido. Necesitan ser alimentados por igual, pues juntos aportan un poder sobrenatural al individuo.


Del Capítulo 5 - De Cacería: Cuando el Corazón es un Cazador Solitario
Hay doce labores que enseñan a un alma a amar bien y profundamente a otra:
Descubrir a la otra persona como una especie de tesoro espiritual.
Perseguir y esconderse: un tiempo de esperanzas y miedos para ambos.
Desenredar y entender los aspectos de Vida/Muerte/Vida de la relación, y la compasión por la labor.
Relajarse en la confianza: la habilidad de descansar en la presencia y la buena voluntad del otro.
Compartir tanto sueños futuros como tristezas pasadas.
Utilizar el corazón para cantar nueva vida.
Entremezclar los cuerpos y las almas.


Del Capítulo 6 - Encontrando la Propia Manada: La Bendición de Pertenecer
La naturaleza salvaje, cuando es presionada hacia circunstancias de poco nutrimiento, instintivamente procura continuar a pesar de todo. La naturaleza salvaje instintivamente se sostiene y se mantiene firme, a veces con estilo, otras veces con poca gracia, pero se sostiene.
Aún cuando sólo hayamos escuchado o visto o soñado en un maravilloso mundo salvaje al que alguna vez pertenecimos, aún cuando no lo hayamos tocado todavía, o sólo momentáneamente, aún cuando no nos identifiquemos como parte de él, el recuerdo de ese mundo es un faro que nos guía hacia lo que pertenecemos, y para el resto de nuestras vidas.
¿Cuál es la nutrición básica del alma? Pues difiere de criatura a criatura, pero aquí hay algunas combinaciones. Considéralas como macrobiótica psíquica. Para algunas mujeres, el aire, la noche, la luz del sol y los árboles son necesidades. Para otras, las palabras, el papel y los libros son las únicas cosas que sacian. Para otras más, el color, la forma, la sombra y el barro son los absolutos. Algunas mujeres deben saltar, inclinarse y correr, pues sus almas ansían bailar. Y otras más ansían tan sólo una paz recargada en un árbol.


Del Capítulo 7 - El Cuerpo Gozoso: La Carne Salvaje
El poder cultural del cuerpo es su belleza, pero el poder en el cuerpo es raro, pues la mayoría lo ha ahuyentado con su tortura de o su vergüenza por la carne.
No existen los "debería" en los cuerpos. No se trata del tamaño de la forma o años de edad, y ni siquiera se trata de tener dos de cada cosa, pues algunos no tienen. Pero la cuestión salvaje es: ¿Siente este cuerpo? ¿Tiene una conexión apropiada con el placer, con el corazón, con el alma, con lo salvaje? ¿Tiene felicidad, alegría? ¿Puede a su manera propia moverse, bailar, zangolotearse, oscilar, embestir? Nada más importa.